Después de meses sin ninguna actuación, ayer Amy Winehouse dejó a los 90.000 asistententes del Rock in Rio Lisboa esperando por su actuación casi una hora.
Tras la larga espera, apareció con la mano derecha vendada, numerosos cortes en su brazo izquierdo, visiblemente confundida y balbuceando uno de sus éxitos.
El espect’aculo fue grandioso, mucho mejor que si hubiera cantado bien, Amy Winehouse es la imagen viva de lo que está siendo nuestro siglo XXI. Amy Winehouse seguirá persiguiendo al Dragón, hasta que un día nos levantemos con la noticia de que ella no se ha levantado… la vida como obra de arte.
Aunque vosotros queridos amigos, envueltos en la ignorancia y la paraplegia mental no seáis capaces de daros cuenta, el último concierto de Amy Winhouse en Portugal y la última aparición de Salvador Dalí en tv tienen tantas similitudes, que son una misma cosa.
enlace relacionado: Amy Winehouse, el icono de nuestro siglo (pinkshines)










